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 Sentencia CSJ SCC 00167 de 2007
  
 
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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA DE CASACION CIVIL

Magistrado Ponente:
EDGARDO VILLAMIL PORTILLA

 

Bogotá, D. C., catorce de agosto de dos mil siete

Ref. Exp. No. 41001-3103-001-1993-00167-01

Discutido y aprobado en Sala de 14 de marzo de 2007

Decídese el recurso de casación interpuesto por la parte demandada Electrificadora del Huila S.A. E.S.P., “Electrohuila”, contra la sentencia proferida el 12 de diciembre de 2005 por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva, Sala Civil, de Familia y Laboral, providencia conclusiva del proceso ordinario promovido por María Lilia Campos Vidarte y otros, contra la recurrente y la Empresa Nacional de Telecomunicaciones  “Telecom”.

 

ANTECEDENTES

1.     María Lilia Campos Vidarte, en nombre propio y en representación de sus hijos, entonces menores de edad, Nidia Cristina, Martha Patricia y Miguel José Zambrano Campos, según la demanda inicial promovida ante el Tribunal Administrativo del Huila, y luego con la reformulación del libelo hecha ante el Juez 1° Civil del Circuito de Neiva, solicitó a la justicia declarar que las demandadas son responsables de la muerte del señor Miguel Ángel Zambrano Muñoz, cónyuge y padre de los citados familiares y que, por tanto, aquellas deben pagar los perjuicios materiales originados en la privación de la ayuda económica que los demandantes obtenían del difunto, sumas que una vez reconocidas deben ser actualizadas con sujeción al índice de precios al consumidor, junto con los intereses compensatorios, o el monto que sea fijado según los dictados de la equidad, o el equivalente a mil (1.000) salarios mínimos legales mensuales para cada uno. Por perjuicios morales se reclamó la suma que la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia tenía establecida en ese momento, es decir la cantidad de $10’000.000 para cada uno de los deudos, más los réditos que correspondan a esa cifra.

2.     Como sustento fáctico expuso la parte demandante:

2.1.   En 1991 Miguel Ángel Zambrano Muñoz era trabajador de Telecom, devengaba entonces un salario de $112.051; el 20 de agosto de ese año fue enviado a reparar una línea telefónica en la vía que conduce del municipio de La Plata (Huila) a la ciudad de Popayán. Cuando el operario realizaba el arreglo de la línea telefónica, la cuerda se rompió e hizo contacto con la red eléctrica de 13.000 voltios que suministraba la energía al municipio de La Argentina, descarga eléctrica que causó la muerte de Zambrano Muñoz.

2.2.   Miguel Angel Zambrano Muñoz tenía en esa época 35 años y con su trabajo sostenía a su esposa e hijos, los aquí demandantes, quienes se han visto privados de la ayuda y del afecto que como esposo y padre aquel les prodigaba; reclaman entonces la indemnización por los perjuicios materiales recibidos, en la modalidad de lucro cesante consolidado y futuro, además de los perjuicios morales.

3.     Superadas las vicisitudes originadas en el estancamiento de la demanda por varios años en el Tribunal Administrativo del Huila, su remisión posterior a la jurisdicción ordinaria y la declaratoria de nulidad del proceso, la demandada Electrohuila S.A. E.S.P. se opuso a las pretensiones y planteó como respuesta la ausencia de responsabilidad por cuanto, alega, estaban fuera de su control los hechos que causaron la muerte de Miguel Ángel Zambrano Muñoz.

En lo suyo la demandada “Telecom S.A.” se opuso a las pretensiones y formuló las defensas que denominó “inexistencia de la obligación, prescripción, exoneración de responsabilidad por el hecho de un tercero y de la víctima, causal limitativa de responsabilidad por concurrencia de culpas”, o cualquier otro hecho eximente que se hallare probado. En el mismo acto Telecom llamó en garantía a La Previsora S.A., Compañía de Seguros, quien resistió las pretensiones y propuso como réplica la “prescripción del contrato de seguros, límite del máximo valor asegurado, aplicación del deducible, agotamiento del valor asegurado, falta de aviso por parte del tomador e inexistencia de responsabilidad por parte de Telecom.”

4.     El Juzgado 1° Civil del Circuito de Neiva concluyó la primera instancia mediante sentencia en que denegó las excepciones propuestas por Electrohuila S.A. E.S.P., a quien declaró responsable de los daños y perjuicios sufridos por los demandantes a raíz de la muerte de Miguel Ángel Zambrano Muñoz. También fue condenada la parte demandada al pago de los perjuicios materiales que fueron fijados en la suma de $86’610.702,38 para María Lilia Campos V., $21’649.591,25 para Nidia Cristina Zambrano C., $22’791.805,58 para Martha Patricia Zambrano C., $24’125.406,18 para Miguel José Zambrano C. Los perjuicios morales fueron tasados en $3’000.000,00 para cada uno de los deudos.

En la sentencia fue condenada La Previsora S.A., Compañía de Seguros, a pagar a Electrohuila S.A. E.S.P. el valor de la condena impuesta, limitada al tope pactado en el contrato de seguro; fue absuelto de las pretensiones Telecom, y se dijo exonerar a Víctor Perdomo, quien no era parte en el proceso.

        Las demandadas propusieron el recurso de apelación, al cual adhirió la parte demandante; el Tribunal, en esencia, confirmó las decisiones sobre la responsabilidad que se atribuyó a Electrohuila S.A. E.S.P., ratificó la condena hecha a la misma por los perjuicios causados y la corrección monetaria más los intereses civiles; además, el ad quem modificó el monto de los perjuicios morales, los que fijó en $10’000.000 para cada uno de los demandantes; igualmente absolvió a La Previsora S.A., como consecuencia de la exoneración de Telecom que le había llamado en garantía.

 LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL

Comenzó el sentenciador de segundo grado por precisar que luego de ser asumido el conocimiento por la justicia civil y haberse anulado la actuación anterior, solamente subsisten como demandadas Electrohuila S.A. E.S.P. y Telecom, exonerada esta, la absolución debía extenderse a su llamada en garantía, La Previsora S.A. Anotó seguidamente el Tribunal que en tanto Electrohuila S.A. E.S.P. aceptó que la muerte de Miguel Ángel Zambrano se produjo por una descarga eléctrica, no podía desconocer su responsabilidad, ni trasladarla a un particular, pues el hecho ocurrió por su conducta omisiva debida a “la falta de cuidado en la protección de la red”.

Consideró el juzgador de segunda instancia que Electrohuila S.A. - E.S.P. no podía justificar su negligencia con sólo trasladar a otro la responsabilidad, pues en verdad, la demandada era la operadora única del sistema. Ubicó la controversia en el ámbito de la responsabilidad por el ejercicio de actividades peligrosas, “donde la víctima no estaba llamada a precaver y donde no se ha acreditado que la víctima era conocedora plena y total de dichas circunstancias”; por todo ello, concluyó que no hubo responsabilidad exclusiva de la víctima. En los casos en que opera la presunción de culpa, añadió, el obligado sólo puede eximirse si demuestra culpa o negligencia de la víctima, enunciado a cuyo abrigo dedujo el acierto del juzgado al negar la supuesta “falta de legitimación por pasiva”, ya que la aceptación del hecho de la muerte de Zambrano Muñoz con ocasión de la descarga eléctrica, genera reconocimiento de la responsabilidad de la demandada, quien no argumentó ni probó fuerza mayor o caso fortuito.

La excepción de compensación de culpas se descartó enseguida porque, según dijo el a quo y reiteró el Tribunal, el único responsable del hecho dañoso fue la firma Electrohuila S.A. E.S.P., para quien debido a la actividad altamente riesgosa que ejerce, son imperiosos los controles y mecanismos de prevención en todos los frentes donde está latente dicho peligro.

En lo que concierne a los perjuicios morales, por los cuales la parte demandante adhirió al recurso de apelación, el sentenciador de segundo grado estimó que el monto fijado por el a quo, por su exigüidad, no cumple la finalidad del resarcimiento, que ha reclamado la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, por tanto, en segunda instancia se incrementó el rubro de los perjuicios morales a diez millones de pesos como indemnización para cada una de las víctimas, siempre con sujeción al límite señalado en la demanda.
 

LA DEMANDA DE CASACION

La demandada Electrohuila S.A. E.S.P. formuló dos cargos contra la sentencia, ambos fundados en la causal primera del artículo 368 del Código de Procedimiento Civil, mismos que se analizarán y despacharán  en el orden propuesto.

PRIMER CARGO

El recurrente reprocha al Tribunal por haber violado de manera indirecta los artículos 2341, 2356 y 2357 del Código Civil, como resultado de errores de hecho en la apreciación de la declaraciones de Israel Rivas Leiva, Alexander Sevilla y Carlos Armando Lugo, quienes hacían parte del grupo de trabajo con el difunto Miguel Ángel Zambrano Muñoz el día de los hechos; y del dictamen pericial hecho como complemento de la inspección judicial realizada en el lugar donde ocurrió el accidente, para el censor, si el Tribunal hubiese apreciado las citadas pruebas, habría concluido que el deceso de Miguel Ángel Zambrano se produjo exclusivamente por su propia culpa, por cuanto en el momento de los hechos sus compañeros de trabajo de “Telecom” lo previnieron para que tuviera cuidado con la línea eléctrica que estaba muy cerca de la red telefónica, pese a ello, el fallecido no se puso los guantes dieléctricos; además, el equipo de trabajo de Telecom no solicitó ayuda de la Electrificadora para que suspendiera el servicio de energía, adicionalmente, como el lugar del accidente estaba despejado esa circunstancia climática permitía ver que las líneas telefónicas y las eléctricas se aproximaban peligrosamente.

Así, el sentenciador dejó de ver "que la víctima se expuso de manera deliberada y temeraria al peligro constituido por las líneas trasmisoras de energía eléctrica, amenaza que pudo haber capeado sencillamente, o bien llamando a la electrificadora para que se suspendiera el transporte de la energía, o bien protegiéndose con los guantes recomendados para los eventos de energización de los cables de teléfono", y aunque los cables se hallaran sin energía, debió emplear los guantes protectores por la cercanía delas líneas eléctricas.

Debe entenderse, explica la censura, que si el artículo 2357 del C.C. prevé que "la apreciación del daño está sujeto a reducción, si el que lo ha sufrido se expuso a él imprudentemente", esa merma debe ser total cuando el único culpable es quien ha padecido el daño.
 

CONSIDERACIONES DE LA CORTE

1.     En este primer cargo se acusa que hubo violación indirecta de la ley sustancial por falta de apreciación de las pruebas, omisión que llevó al Tribunal a dejar de ver que hubo culpa exclusiva de la víctima en la ocurrencia del siniestro, consideración por la cual ha debido absolverse a la parte demandada hoy recurrente.

Como quedó condensado en la descripción del cargo, la acusación cuestiona al Tribunal por haber cometido error de hecho, debido a que omitió el análisis de las pruebas que una por una describe el impugnante, pruebas que de haber sido vistas y examinadas hubieran llevado al Tribunal a dar por reconocido que hubo culpa exclusiva de la víctima.

Es de ver en el umbral, que la Corte coincide con el casacionista en que efectivamente el Tribunal dejó de apreciar de modo explícito ese arsenal probatorio, porque la sentencia de segundo grado omitió toda referencia y análisis sobre los medios de convicción que el recurrente exhorta a examinar. De esa manera, no hay duda que hubo la omisión denunciada, al punto que resulta difícil determinar el parecer el Tribunal respecto de las pruebas referidas por el casacionista, dada la cortedad del esfuerzo de valoración probatoria.

No obstante la ausencia total de comentario acerca de las pruebas, en el propósito de dar por acreditada la culpa exclusiva de la víctima, tal deficiencia tiene explicación, que no justificación suficiente, en la forma como el Tribunal abordó el examen del asunto, pues sí según la concepción del juzgador no era posible reconocer oficiosamente las excepciones de fuerza mayor o caso fortuito, tampoco la culpa exclusiva de la víctima, no se ve qué utilidad podría tener, según el criterio del ad quem, examinar el alcance de las pruebas tendientes a demostrar estos hechos constitutivos de exoneración. Así, expresó el Tribunal (folio 38), que no se podía llegar a “predicar una responsabilidad exclusiva de la víctima en el siniestro, y si así no se planteó por los demandados mal puede ahora invocarse una ausencia total de responsabilidad...”, a lo cual, se abona que a juicio del ad quemlas excepciones que tienen que ver con caso fortuito o fuerza mayor, por sí solas no pueden ser declaradas oficiosamente, por cuanto constituyen elementos eximentes de una responsabilidad, en lo cual, el agente que se ve inmerso, debe probar y debe acreditar (...) caso que en ningún momento se ocupó o desarrolló el demandado para imputar tales hechos única y exclusivamente a la víctima”. Y más adelante se ocupó el Tribunal de decir que  el demandado “sólo puede eximirse de responsabilidad en la medida en que el obligado acredite o demuestre la ocurrencia del siniestro por culpa o negligencia de la víctima, lo cual ocurre en la medida en que se presenten las excepciones de mérito correspondientes, dirigidas a ese propósito (...) ni se buscó en todo momento, imputar a la víctima las consecuencias de un resultado conocido y querido, que pudiera liberar de responsabilidad al sujeto pasivo”. Todo lo que acaba de compendiarse permite concluir que, a ojos del Tribunal, las causales de exclusión de la responsabilidad deben alegarse expresamente y no pueden reconocerse de oficio, y vistas de ese modo las cosas, ninguna necesidad tenía el ad quem de abordar el examen de cada uno de los medios probatorios que pudieran llevar a demostrar los hechos constitutivos de tales eximentes, si la carencia estaba en la falta de alegación de la excepción correspondiente y en la imposibilidad de reconocerla de oficio. Y si el Tribunal estaba equivocado al adoptar esta regla de exclusión de la oficiosidad, o si efectivamente la demandada propuso esos instrumentos de defensa, y así lo mostrara el expediente, el cargo no alcanzó a insinuarlo.

En suma, el Tribunal desdeñó la eximente total de responsabilidad al amparo de una regla muy suya, según la cual esa defensa debió ser propuesta expresamente por la demandada y el juzgador no podía reconocerla de oficio, argumento del que no se ocupó la demanda de casación, lo que lleva al fracaso del cargo.

Por lo que acaba de decirse, no prosperara esa primera acusación.

SEGUNDO CARGO

El impugnador, al igual que en el primer cargo, acusa la sentencia por haber incurrido en violación indirecta de los artículos 2341, 2356 y 2357 del Código Civil y el artículo 16 de la Ley 446 de 1998 a causa de errores de hecho derivados de la falta de apreciación de las siguientes pruebas:

 a)    Ignoró el sentenciador la declaración de Israel Rivas Leiva, quien hacía parte del equipo de trabajo con el difunto Miguel Ángel Zambrano Muñoz el día de los hechos. Describió el testigo cómo el finado llevaba todos los elementos de seguridad y que cuando subió al poste con el fin de separar las líneas telefónicas que hacían corto entre sí, le advirtió que tuviera cuidado con las líneas eléctricas, a lo cual respondió el finado que efectivamente ya las había visto. Miguel Ángel tensó una línea telefónica -prosigue- la que se rompió e hizo contacto con la eléctrica, sintieron entonces un "totazo" y vieron a Miguel colgado del poste, lo auxiliaron y lo llevaron al hospital donde falleció.
 
Destaca el censor que, según este testigo, Miguel Ángel no tenía puestos los "guantes dieléctricos" ya que la línea telefónica "no presentaba energía y para el trabajo que se estaba haciendo es difícil trabajar con los guantes puestos, porque la línea telefónica es muy delegada para trabajar con ellos", y resalta cómo  no obstante la proximidad de las líneas eléctricas, los operarios no pidieron apoyo a Electrohuila S.A. E.S.P. para la suspensión del flujo de electricidad, en la creencia de que la línea de Telefónica no conducía energía; además, si bien la empresa les daba los elementos de protección y los obligaba a utilizarlos, eso dependía de la tarea por realizar.

b)     El sentenciador, prosigue el recurrente, pretirió el testimonio de Alexander Sevilla, también acompañante de Miguel Ángel el día de su muerte. Este declarante coincide con lo expuesto por Israel Rivas Leiva, en tanto describe la forma en que Miguel Ángel se subió a arreglar la línea telefónica, y cómo cuando la tensó ella se reventó, hizo un arco, tocó la línea eléctrica que estaba "bastante distensionada", contacto que produjo el accidente, luego del cual pudieron observar desde el piso que la línea eléctrica estaba a unos 20 ó 30 centímetros de la red telefónica. Sobre el empleo de los guantes dieléctricos señaló el testigo que eran usados si se advertía que una línea telefónica estaba energizada, no obstante, la que operaban en ese momento no portaba energía, pero desafortunadamente sólo se dieron cuenta de la proximidad de las dos líneas “después de que ocurrió el accidente, ya que el cruce de energía" se hallaba a unos 50 ó 60 metros; añadió que cuando percibían algún peligro se informaba a la empresa de energía, que en algunas ocasiones les colaboraba con cortes del fluido eléctrico, pero ese día "no nos percatamos de ese peligro".

c)     Añade el impugnador que el Tribunal desconoció la testificación de Carlos Armando Lugo, quien igualmente hizo parte del grupo que acompañaba a Miguel Ángel en el momento del accidente, declarante que expuso los hechos de forma parecida a los anteriores testigos, en cuanto reveló la cercanía relativa de los cables de energía, la falta de aviso a la Electrificadora, así como la faena ejecutada por Miguel ese día, quien no llevaba los guantes dieléctricos ya que éstos sólo se usan – según dijo- cuando la línea

telefónica tiene energía, porque esos guantes impiden manipular adecuadamente los cables.

d)     El juzgador también pretermitió el dictamen pericial practicado como complemento de la inspección judicial realizada en el lugar donde ocurrió el accidente.

Para el recurrente, si el Tribunal hubiese apreciado las citadas pruebas, habría concluido que el deceso de Miguel Ángel Zambrano se produjo por su propia culpa, por cuanto en el momento de los hechos sus compañeros de trabajo de Telecom lo previnieron para que tuviera cuidado con la línea eléctrica, que estaba muy cerca de la red telefónica, pese a lo cual omitió ponerse los guantes dieléctricos; además, el equipo de trabajo de Telecom no solicitó ayuda de la Electrificadora para que suspendiera el servicio de energía, adicionalmente, como el lugar del accidente estaba despejado ello permitía ver que las líneas telefónicas y las eléctricas se aproximaban.

Así, el sentenciador dejó de ver "que la víctima se expuso de manera deliberada y temeraria al peligro constituido por las líneas trasmisoras de energía eléctrica, amenaza que pudo haber capeado sencillamente, o bien llamando a la electrificadora para que se suspendiera el transporte de la energía, o bien protegiéndose con los guantes recomendados para los eventos de energización de los cables de teléfono", y aunque éstos se hallaran sin energía, debió emplear los guantes protectores por la cercanía delas líneas eléctricas.

En el desenvolvimiento del cargo el censor alega que conforme a las pruebas omitidas, en el momento de los sucesos los integrantes del equipo de trabajo de Miguel Ángel Zambrano advirtieron a este de la cercanía de la red eléctrica a la línea telefónica que iba a manipular, no obstante, a pesar de aceptar que el finado  vio la proximidad de las cuerdas, no usó los guantes dieléctricos. Aparte de lo anterior, los empleados de Telecom se abstuvieron de solicitar ayuda de la empresa para que suspendiera el fluido eléctrico, a lo cual se añade que como el lugar del accidente estaba despejado, ello permitía ver que los cables telefónicos y los eléctricos se cruzaban, que no iban paralelas.

La apreciación objetiva de las anteriores pruebas, según las reflexiones del recurrente, hubiera permitido al Tribunal dar por establecido que la víctima y sus compañeros de trabajo observaron la proximidad de las líneas eléctricas y telefónicas, pero no pidieron a la Empresa la suspensión del servicio; tampoco Miguel Ángel se puso los guantes dieléctricos, por el contrario, se arriesgó de manera imprudente y temeraria al peligro. Para el recurrente no es excusa valedera dejar de vestir los guantes especiales, bajo el pretexto de que la línea telefónica no estaba electrizada, debido a la señalada cercanía de las líneas eléctricas.
 
De esa manera, sigue el recurrente, contrario a lo afirmado por el juzgador, lo evidente en el momento de los hechos es que vista la posibilidad de daño, la víctima, sabedora de la proximidad de las líneas eléctricas y telefónicas, o por lo menos estando en condiciones de saberlo, se expuso al contacto, ya que según el dicho de los testigos y las fotografías anexadas al dictamen pericial, las líneas eléctricas no ofrecían peligro a quienes estuviesen en el suelo, pero ese riesgo se hacía tangible "actuando como actuó la víctima, o sea, llegando a la altura a la que se hallaban los cables del teléfono y procediendo a tensionarlos".

Si el Tribunal hubiera apreciado esas pruebas, dice el impugnante, habría concluido que en el deceso de la víctima concurrió su propia culpa, lo que habría traído como consecuencia una disminución equitativa del monto de la condena impuesta. Así, el ad quem aplicó indebidamente los artículos 2341 del C.C. y omitió como regla que gobierna el caso el artículo 2357 del mismo estatuto, con la consiguiente reducción apoyada también en el artículo 16 de la Ley 446 de 1998, y en la doctrina que citó.

 CONSIDERACIONES DE LA CORTE

En este cargo se acusa la sentencia del Tribunal  porque a pesar de las pruebas antes enunciadas, el sentenciador no concluyó que, cuando menos, la víctima contribuyó eficazmente con su imprudencia en la producción del resultado, y que, por consiguiente, ha debido reducirse proporcionalmente la indemnización.

Una vez examinadas las pruebas compendiadas en el cargo, es posible ver en ellas la demostración cabal de hechos que concurren a morigerar la responsabilidad de la demandada, en tanto la víctima se expuso de modo imprudente al peligro. Así las cosas, corresponde a la Corte acometer la tarea que dejó de hacer el tribunal, en cuanto abandonó totalmente el examen de las pruebas que el recurrente enuncia, descuido que es evidente si se toma en cuenta que no hay cómo hallar en la sentencia recurrida, cuál fue la percepción que el ad quem tuvo acerca del contenido de los referidos medios suasorios. Y vistas en su conjunto las pruebas cuyo análisis echa de menos la censura, resulta en ellas la acreditación de los hechos fundantes de la merma de responsabilidad de la demandada, en atención a la eficaz contribución de la propia víctima en el resultado dañoso.

Así, de acuerdo con los testimonios de Israel Rivas Leiva (folios 111 y siguientes del cuaderno de pruebas de la parte demandada), Luis Alexander Sevilla (folios 115 y siguientes ibídem) y Carlos Armando Lugo (folios 119 y siguientes ídem), quienes hacían parte del equipo de trabajo de Telecom, cuando Miguel Ángel Zambrano pretendía efectuar el arreglo de los cables telefónicos en inmediaciones del municipio de La Plata (Huila), se adquiere la persuasión suficiente sobre la cercanía de los cables de energía y los telefónicos, dado que se cruzaban a unos cincuenta metros del lugar en que operaban los trabajadores, mientras que las líneas de energía estaban caídas o destempladas, a la manera de un arco, razón por la cual, dijeron los testigos, cuando aquél tensó la cuerda telefónica ésta se rompió e hizo contacto con los alambres eléctricos, hecho productor de la descarga que causó la muerte del operario.

También refieren las declaraciones, que la escuadra de trabajadores omitió pedir la suspensión preventiva del flujo de energía eléctrica, así como admitieron que Miguel Ángel en el momento de acometer el trabajo y a pesar de haber sido advertido, rehusó vestir los guantes dieléctricos.

A juicio de la Corte, las pruebas dejadas de lado por el Tribunal muestran que el finado no se puso los guantes especiales aislantes de la energía, que fue advertido por los integrantes del equipo sobre el peligro y las precauciones que debía tomar y que, además, pudiendo hacerlo, como en otras ocasiones sucedió, no tuvieron la precaución de provocar la suspensión de la electricidad como era de esperarse, según las recomendaciones técnicas que todos admiten conocer, y que son política de seguridad industrial de la empresa demandada.

La sola circunstancia de que la dotación de seguridad del grupo incluyera los guantes dieléctricos, como lo refieren los testigos, demuestra cabalmente que en situación de potencial peligro ellos debieron usarse, y que si hubo además un error de juicio de la víctima sobre la proximidad de las líneas y la posibilidad de contacto entre ellas, no hay duda que tales circunstancias son constitutivas de la mengua de la responsabilidad de la demandada.

Sin duda, la confianza excesiva del operador hizo que tomara riesgos innecesarios, con el abandono de los instrumentos y planes de seguridad, omisión que configura la conducta que en seguridad industrial se conoce como “práctica incorrecta” , de lo cual se sigue que en el accidente hubo contribución importante del “error humano”

El concepto de error humano en los accidentes de trabajo ha sido tratado en la literatura de la seguridad industrial, en la cual se ha dicho que “Los factores humanos figuran entre las principales causas de accidentes en el lugar de trabajo. Las estimaciones sobre su alcance real varían enormemente, pero según los resultados de un estudio realizado a principios del decenio de 1980 sobre las causas del total de muertes por accidente de trabajo registradas en Australia en un período de tres años, los factores del comportamiento habían intervenido en más del 90% de los accidentes mortales. A la vista de datos como éste, es importante conocer el papel que desempeñan en los accidentes los factores humanos, a los que los modelos tradicionales han concedido siempre escasa importancia; si los tenían en cuenta, era solo como parte del error que ocurría en la secuencia inmediata de acontecimientos que daba lugar al accidente. Un conocimiento más completo de cómo, por qué y cuándo intervienen tales factores en los accidentes mejorará nuestra capacidad para predecir el papel que desempeñan aquellos y evitar éstos. Se han propuesto varios modelos para describir la intervención de los factores humanos en los accidentes. Al establecer una clasificación del error y elaborar modelos del error humano, hay que tener en cuenta todos sus aspectos en la medida de lo posible. Sin embargo, el conjunto de categorías que se establezca debe tener una utilidad práctica. Probablemente ésta es la mayor restricción. Al desarrollar una teoría de la causalidad de los accidentes, puede hacerse muy difícil su aplicación práctica. Cuando se analizan las causas de un accidente, o se intenta predecir el papel de los factores humanos en un proceso determinado, no es posible llegar a comprender todos

los aspectos del procesamiento humano de información real o potencialmente relevantes. Por ejemplo, nunca se podrá conocer el papel de la intencionalidad antes de que haya ocurrido el accidente. Incluso después, el propio hecho de que se haya producido puede modificar el modo en que las personas recuerden los acontecimientos que lo rodearon. Las clasificaciones del error más correctas hasta ahora son las que se ocupan de la naturaleza del comportamiento manifestado en el momento en que se cometió. Así se permite que el análisis del error sea relativamente objetivo y fácil de reproducir.

“Se trata de clasificaciones de error que distinguen ente los que ocurren durante la práctica de un comportamiento basado en la destreza (deslices, lapsus o actos involuntarios) y los que se producen en el desarrollo de uno no cualificado o durante la resolución de problemas (equivocaciones).

       “Los deslices o los errores basados en la destreza se definen como errores involuntarios que se presentan cuando el comportamiento es de carácter automático o consiste en una rutina habitual.

       “Las equivocaciones se han clasificado a su vez, en dos categorías:

  • “Los errores basados en las reglas, que tienen lugar cuando el comportamiento requiere la aplicación de reglas,
  • “Errores basados en el conocimiento, cometidos al resolver problemas cuando la persona carece de cualificación y de reglas que aplicar.

        “De ello se deduce que los errores basados en el conocimiento tienen lugar por falta de conocimientos de orden práctico; los errores basados en las reglas, por no aplicar esos conocimientos prácticos adecuadamente; y los errores basados en la destreza, por una interrupción en la ejecución de un programa de acciones, normalmente debida a cambios en el nivel de atención (Rasmussen 1982).
“En un estudio de población sobre accidentes de trabajo mortales se aplicaron estas categorías y se comprobó que podían utilizarse de forma fiable. Los resultados del estudio mostraron que los errores basados en la destreza eran, en conjunto, los más frecuentes, y que el número de casos de los tres tipos de error se distribuía de forma diferente en la secuencia de acontecimientos. Por ejemplo, los errores basados en la destreza fueron la mayoría de las veces el acto inmediatamente anterior al accidente (79% de las muertes). Puesto que en ese instante se dispone de poco tiempo para corregir la situación, sus consecuencias pueden ser más graves. Las equivocaciones, en cambio, parecen presentarse en fases anteriores de la secuencia del accidente.”

Entonces, una vez culminada la tarea que dejó de lado el juzgador de segunda instancia, la Corte halla que efectivamente la víctima se expuso de manera innecesaria al peligro, y que tomó decisiones individuales ajenas a lo que recomiendan los preceptos de seguridad industrial sobre uso de los guantes y suspensión de la corriente eléctrica, conducta relevante para acreditar la reducción de la responsabilidad de la sociedad demandada. Así, conforme a la literatura especializada en la materia puede inferirse que la habitualidad, la rutina y la  excesiva confianza indujeron a la víctima a desechar los elementos de seguridad industrial que los testigos reconocen haber recibido, pero que no usaron como correspondía, omisión que si bien resultaba insuficiente para generar por sí solo el resultado producido, efectivamente fue un elemento contribuyente, todo lo cual atenúa la responsabilidad atribuida a la entidad demandada. 

El anterior análisis evidencia el yerro cometido por el Tribunal, denunciado por el censor y que resultó trascendente en la decisión impugnada, de todo lo cual viene la prosperidad de la acusación.

SENTENCIA SUSTITUTIVA

Con fundamento en los mismos argumentos expuestos para casar parcialmente la sentencia, deberá modificarse el fallo de instancia, únicamente para ajustar la decisión en cuanto ella fue afectada por la prosperidad del recurso.

Puestas las cosas en esta perspectiva, la Corte en sede de instancia decide que sobre los guarismos ya reconocidos en las instancias, se reduzca en un 25% la condena en contra de la demandada, en atención, como ya se dijo al casar la sentencia, a que de manera imprudente la víctima se expuso al manipular las cuerdas sin llevar puestos los guantes, no pedir la suspensión del suministro de energía y obrar con descuido al tomar con desdén la cercanía de las cuerdas. 

No habrá condena en costas en el recurso de casación en atención a la prosperidad parcial de la impugnación.

DECISIÓN

Con apoyo en lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, CASA PARCIALMENTE  la sentencia de fecha y precedencia anotadas, en cuanto negó la merma de la responsabilidad atribuida la demandada.
 
Obrando en sede de instancia se dispone reducir en un 25% el monto de las condenas reconocidas a la parte demandante en la sentencia que fue objeto del recurso de casación. En la misma proporción se reduce la condena en costas impuesta a la parte demandada en las instancias.
 
Sin costas en el recurso de casación por la prosperidad parcial del mismo.

Notifíquese y devuélvase al Tribunal de origen.

 

RUTH MARINA DIAZ RUEDA

MANUEL ISIDRO ARDILA VELASQUEZ

JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR

CARLOS IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO

CESAR JULIO VALENCIA COPETE

EDGARDO VILLAMIL PORTILLA

 

 

FEYER, Anne-Marie y Williamson, Ann M.,  Factores Humanos en los modelos de accidentes, en: Prevención de Accidentes, capítulo 56, Parte VIII, Volumen II, ibídem.

MANSDORF, S. Zack,  Ropa Protectora, en: Protección Personal, capítulo 31, Parte IV, Volumen I, Organización Internacional del Trabajo, Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo, Ministerio del Trabajo y Asuntos Sociales – España, 3ª ed.

 

Compilado, editado y concordado para SSPD por BISA Corporation Ltda.

Editores y Compiladores: Yezid Fernando Alvarado Rincón, Astrid Suárez Prieto

 

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Última modificación:23/12/2009 04:31:54 PM
Servicios Públicos: - Tema complementario
- General a los servicios publicos
- Energia electrica
Publicado:1/01/3000 12:00:00 AM
 
Problema Jurídico:
Decídese el recurso de casación interpuesto por la parte demandada Electrificadora del Huila S.A. E.S.P., ?Electrohuila?, contra la sentencia proferida el 12 de diciembre de 2005 por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva, Sala Civil, de Familia y Laboral, providencia conclusiva del proceso ordinario promovido por María Lilia Campos Vidarte y otros, contra la recurrente y la Empresa Nacional de Telecomunicaciones ?Telecom?.
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Ley 446 de 1998 artículo 16
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ISSN 1900-3250 "Compilación sobre Disposiciones Legales Aplicables a los Servicios Públicos Domiciliarios (On-line)"